EL GRUPO QUE TARDÓ MÁS EN ELEGIR QUE EN SALIR
Todo viaje de amigos tiene un momento delicado.
Alguien pregunta qué se hace primero. Otra persona abre un mapa. Alguien propone tres planes incompatibles. En pocos minutos, una escapada sencilla puede parecer una reunión con demasiadas opiniones y poco campo.
No es un problema del grupo.
Es la ciudad enseñándonos que todo tiene que estar resuelto antes de empezar.
Villa de Leyva y Ráquira funcionan bien para una Essenza porque no exigen demasiado tiempo para empezar a cambiar el ritmo. En dos noches, la piedra, el barro y las distancias cortas alcanzan para sacar al grupo de la lógica de coordinar cada minuto.
No hace falta que todos quieran lo mismo.
Hace falta un lugar donde eso no importe tanto.