La mesa se comparte
En el sudeste asiático, la mesa se comparte. Pidán de a varios platos chicos, empiecen por el mercado y dejen el restaurante famoso para cuando ya sepan qué les gusta. Comer de a dos es la mejor forma de probar más sin pedir de más: cada uno cede la mitad y los dos prueban el doble.
No hace falta entender todo el menú. Hace falta mirar qué pide la mesa de al lado y animarse a una cosa que no reconocen. Si no les gusta, el plato siguiente corrige. Esa es la ventaja de pedir chico.