Cerrar lo que no se vota en el camino
El drama de un viaje con amigos casi nunca es el destino. Es no saber quién paga, quién elige o hasta qué hora se sale. Definan presupuesto, ritmo y una persona que confirme reservas antes de comprar el pasaje. Lo demás puede votarse cuando ya están ahí.
El presupuesto tiene que ser un número, no una sensación. “Más o menos” deja afuera a alguien sin decirlo. Si el número no le cierra a todo el grupo, cambien el viaje, no la expectativa de que en el lugar se acomoda solo.