El desayuno que no termina
Viajar en grupo fabrica momentos que una persona sola no puede inventar. El primero es el desayuno que se alarga porque alguien pide un café más y otro cuenta lo de anoche. Nadie mira el reloj. El plan de la mañana se corre y, igual, el día alcanza.
Después está la foto donde nadie mira a la cámara. Alguien se ríe, alguien tapa a otro, alguien entra tarde. Esa foto no sirve para el perfil. Sirve para el grupo, que es justo para lo que se viajó.