Salir del ruido no es desaparecer
Desde Barranquilla o Santa Marta, el Caribe suele llegar con volumen: calor que se pega a la nuca, tráfico, mensajes que siguen entrando aun cuando ya se cerró la maleta. Un viaje de grupo empieza muchas veces así: cada quien llega con su semana a cuestas y una idea distinta de qué significa descansar.
Minca propone otra velocidad. Está en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, entre vegetación, quebradas, fincas de café y caminos donde la atención se desplaza de la pantalla al sonido del agua. No se trata de escapar de todo; se trata de volver a registrar lo que estaba pasando alrededor.
