Por qué la gente te habla
Una mesa compartida, una pregunta en la fila o una caminata al mismo mirador alcanzan para conocer a alguien. No hace falta forzar un plan social ni anotarte a todas las actividades del hostel. Al ir solo, la gente te habla porque hay un lugar vacío al lado y porque no estás cerrado en una conversación previa.
Eso no significa que cada viaje tenga que volverse una ronda de presentación. Algunas de las mejores charlas duran el café y se terminan ahí. El valor no está en sumar contactos. Está en que el lugar se vuelva un poco más concreto porque alguien te contó cómo se llama esa calle.